domingo, 13 de junio de 2010

En un día especial

Un día común en la vida de la mayor parte de la humanidad en dónde amanecera, atardecera y anochera como cualquie otro día y sin embargo el más especial en la vida de alguien importante que ahora cree en los sueños hechos realidad.

Una boda sencilla, con la familia y amigos necesarios en un pequeño lugar, que en realidad no mostraba similitudes a los pompuosos sueños en la mente de la princesa.
No había más glamourd que su precioso vestido de encaje y el smoking elegante del caballero andante que llegó a cambiar todo su existir.

¿En común?
La mimada princesita de papá. Solitaria, soñadora, con delirios de grandeza, perfeccionista, inteligente; gastadora compulsiva amante de las compras de lujosos vestidos, zapatillas, bolsos y perfumes que se encargaban de dar otro aroma a su contorno y la mejor escapista en el arte de amar.

El marinero con sonrisa angelical, ojos grandes luminosos, hijo pequeño de familia, carismatico, relajiento, bailador, sencillo, deseoso de vivir el día a día dando el máximo y un valiente luchador.

¿Dos mundos?
Ahora uno sólo, preso por una sonrisa, una mirada, una caricia y un tierno beso en el que se unieron dandoles un nuevo concepto del arte tan comentado pero tan poco conocido del amar.

Presos de amor. Juntos por el destino y por el querer dejarse flotar haciendo realidad los cuentos de hadas. Buscando escribir con su puño y letra una nueva historia.

Nada más que ellos dos. Las personas al rededor desaparecen convirtiendose solo en la inmensidad en que se expande su amor. Nada hay más que sus cuerpos bailando la misma melodía producida por el ritmo de sus corazones palpitantes.

Nuevos amantes que parecen haber existido el uno siempre para el otro a través de los tiempos, de las vidas que ahora coincidieron para hacer realidad la fantasía creada en los cuentos de hadas.

¿Los demás?
Disfrutan sintiendose complices de ese amor, suspirando y creyendo que puede pasar.

¿Sueño?
Una lágrima brota por la ilusión de un sueño. Un sueño que siempre será sólo eso, producto de su corazón que no palpita al mismo ritmo desde que el sueño termino.

Un corazón que sabe su complemento se ha perdido y no estara más. Las lágrimas siguen, la imagen cambia. La ficción se vuelve realidad. Los amantes cambian, reemplazados por una pareja distinta que baila un ritmo diferente. La música es sustituida por un nuevo ritmo de corazones palpitando más acelerados. Aromas florales se respiran,haciendo creer en milagros de los sueños, milagros de destino que unen a las almas gemelas.

Personas y situaciones distintas en un segundo. Felicidad eterna, miradas resplandecientes, historia de hadas hecha realidad. Sonrisas inmensas. Seres importantes al rededor que pasan a ser parte de esa inmensidad. Nada más que estar en sus brazos, mirar la enormidad de sus ojos y dejar que atrapen el alma. Respirar eternamente el aroma de su perfume unido a su cuerpo y perderse en los labios por sus delicados besos.

Lo ama. La ama. Bailan al mismo compás. Sin separar miradas, respirando el uno del otro, abrazos sin ningún temor. La vida es perfecta, entregados y perdidos en amor con la certeza de que después de un largo viaje y muchas adversidades lo han conseguido, están juntos,nunca más lejos. Destino actuando de maneras extrañas.

Una mirada, despertar de sentimientos y la certeza de el fin de la búsqueda terminada. Ahora la fantasía hecha verdad. Vislumbran su familia, un hogar, despertar uno al lado del otro cada día abrazandose. Estar juntos y cuando el fin llegue confiar en las coincidencias una vez más.

Los besos continuan, las miradas, el amor que nada ni nadie cambiara, pero llega el resonar de una campanada. Una canción suena, los ojos se abren dando paso a las lágrimas que brotan a galope y reubican en la realidad. La princesa y el marinero amandose en la pista de baile. El primer escenario retorna. Las mismas personas del inicio y el sueño se esfuma tan rápido como llegó.

¿Realidad?
Los milagros pasan, los milagros existen, el amor existe, la pasión, las almas gemelas y la felicidad también. El resplandecer, la inmensidad y la felicidad entera. El marinero y la princesa en un nuevo reino en donde ahora juntos superan adversidades amandose y en dónde los sueños sólo eso son SUEÑOS, pero hay fe en el destino y milagros.

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