Y un día se favoreció a la humanidad con el más grande tesoro "El ángel más especial". Llegó directo a llenarnos de amor, cariño, amistad y ternura ofrecido con su simple presencia.
Intentó día y noche, con todas sus fuerzas hacer el bien. Creyó, deseó, amo y entregó por completo su ser. Pero las malas envidias empañaron su brillo. Cada vez costaba más levantarse y las emociones dolían menos.
El hartazgo sustituyó cualquier sentimiento. Renegó sus alas, las escondió y no las mostró más. Decidió ser malo, para captar por qué los demás eran felices en tal ambiente.
La diversión duro un rato... No funcionó. Nunca lo comprendió...
Un día sin sentir nada más que desilusión decidió mirar al cielo y entonces comprendió. Vivir por él, para él, por ser feliz, por sonreír.
Sus alas volvieron a abrirse, la luz lo alcanzó de nuevo y ese reflejo captó la atención.
La humanidad no cambió. Misión imposible para un sólo ser. Pero un par de personas sintieron todo lo que quería dar y lo recibieron ansiosas, se dejaron envolver en los sentimientos de esé ser.
Ahora el ángel es muy feliz con la compañía. Todo está en orden, su lugar. Hay paz, quietud, amor, amistad y sueños.
Y así será al final de los tiempos, por el simple hecho de la existencia.
DE TU EXISTENCIA...
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